domingo, 19 de septiembre de 2010

Oda a la persistencia de mi predilección

Me has impedido la felicidad
O me la has dado eternamente?
Es el amor incondicional un regalo o una maldición?
Mis días se invaden de tiniebla cuando recuerdo tus ojos tan cambiantes
cuando muerdo tu oreja en mis sueños
y me besas eterna y sorpresivamente en el frío de mi subconsciente.
Como esa noche deslucida
que  tu con tus brazos me envolviste y me aclaraste el mundo ...o lo estropeaste
porque no entiendes que me privas del júbilo de una vida serena.
Abriste la llave de las lagrimas de mis entrañas
tu sagrario ha sosegado mi transito a la muerte
Ojala bajes de allí... Devuélveme mi vida... Por favor.

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