domingo, 18 de septiembre de 2011

Pude haberte arrancado los ojos.

Pregúntame si ha pasado mucho tiempo
que solo mis ojos que llenos de imágenes responderán,
ellos saben cuantos atardeceres nublados han pasado por mi cara
y cuantos me perdí buscando un sol ya desaparecido
tenme paciencia si un día te digo que cerré mis ojos y los abrí pensando en vos
habiéndome convencido la noche anterior de tener un hueco donde ibas vos.

Me pregunto a veces que quedo de todo,
enseñanzas, aprendizajes, fuerza,
me repetía, me repito, me repetiré
al menos con más fuerza cada vez
porque empezó una pequeña voz y ahora me grito,
me grito para no hundirme
para no perderme en el petróleo profundamente azabache que son tus ojos.

Porque te repites en mi mente y esas imagenes se graban con cincel en la realidad
a veces me olvido... Y que feliz puedo ser
incluso esa jaqueca por la que mi madre se preocupa ya no esta
y esos momentos de silencio que aparecen después de una larga carcajada casi como un sentimiento de culpa se vuelven menos constantes.

Si, a veces me preocupo por vos, por saber como estás
y me encuentro a mi tan preocupada por otras cosas que me distraen
y me dan ganas de encontrar otras causas, dolores, sinsabores, heridas
para no acordarme del desconsuelo principal que es haberte conocido.