| Siento que me pierdo en un cielo infinito y azul, lo recorro y lo siento tan mio...De lo único que vale la pena enamorarse. |
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Bitácora
Ayer estuve en San Antonio, me di cuenta que me gustaría decirle San Toño. Me encantó ver el cielo, últimamente el cielo me esta gustando, creo que me estoy enamorando de el, esta tan lejos y me coquetea todo el tiempo todo el día todos los días, sabe que me encanta verlo añil y que abra paso a algunos rayitos de sol y el deja que me calienten, también sabe que cuando llegan las nubes negras quiero verlo más, lo ansío más, es que se ve tan misterioso cuando se me esconde y me guiña los ojos de cielo que tiene, deja caer las gotas de agua sobre mi, y me fascina, se esconde tras las nubes y se ríe.... como iba diciendo hice varias cosas ayer, escuche un cuentero con una historia que no capturo mucho mi atención sino hasta el final que me pudo agarrar, pero si me recordó a una persona del pasado, tal vez por eso lo escuche todo el tiempo o tal vez por que puedo quedarme horas viéndole las facciones a la gente mientras habla, como arrugan la nariz, encogen los hombros y mueven los ojos al pausar una historia, rodé en cuadrados de alegría en una bajada de cemento, dormite un rato bajo un árbol pensando y discutiendo con migo misma los principios de mi vida y me monté en un cielo bajado, en una nube elástica que me extirpo tristezas y pudieron ser los efectos de algo más que la noche, pero me divertí, aún con la edad que tengo, siento que la adrenalina infantil me recorre de vez en cuando por no decir siempre...Estando más calmada tuve la grata oportunidad de conversar con unos seres maravillosos llenos de experiencias, consejos, locuras y singulares historias que contar y me contaron varias, me hablaron de donde venían y a donde probablemente se dirigirán,cosa dudosa y eso me encantó, ser como una rama en un río y dejarse llevar, con el miedo de estamparse y morir de golpe súbito, me compartieron algunas copas y me aconsejaron vivir la vida, disfrutarla sin cagarme encima de ella.....Tuve que partir de aquel lugar desgraciadamente, las estrellas de ese pedazo de cielo me llamaban, y al volver a casa me desvelé pensando en mi amada bóveda celeste y resolviendo el rompecabezas nocturno acompañada de palabras amigas tras una notas y trastes, acordes y voces además de letras que me hicieron compañía y arrullaron mis papados hasta el sueño profundo.
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